martes, 17 de junio de 2014

#AtlantisX - ¡Nos vamos a Italia! :D

Burgos. 17 de junio, 20:00.

Tras un día intenso en el que por la mañana fui a Cruz Roja para coger unas cosillas y despedirme de todas esas personas con las que tengo el placer de trabajar y emplear el rato de después de comer en terminar de hacer la maleta,por fin me encontraba en el autobús que me llevaría a Madrid. El viaje sólo acababa de comenzar...


Llegué a Madrid a eso de las 23 horas. Mi amigo Óscar, una vez más, fue a recogerme. Tras casi un año sin vernos,el saludo fue más que efusivo.
Cogimos el metro y nos acercamos a Cuatro Caminos. Ade y yo teníamos reserva en un hostal no muy lejos de Oficina Central.
Dejamos la maleta, nos pusimos a buscar a Ade y la encontramos sentada en un banco mientras hablaba por el móvil. Nos fuimos los tres a cenar.

Volvimos a la habitación y Óscar y yo efectuamos el más que habitual intercambio de regalos. Estuvimos un rato hablando, vimos unos videos y nos hicimos alguna selfie. A eso de la 1 de la mañana, él se fue a su casa y Ade y yo nos quedamos en la habitación.

Madrid. 18 de junio, 3:45.

Apenas pudimos dormir una hora. A las 3:45 bajamos a la recepción para que, por favor, nos pidieran un taxi que nos llevase al aeropuerto. Nuestro vuelo salía a las 6:50.
Tras pasar todos los controles necesarios, nos encontrábamos con más de una hora espera, delante de la puerta de embarque... Los minutos pasaban lentos, como una procesión.


Pero llegó la hora de embarcar... Y pusimos rumbo a Italia.
Fue un vuelo un tanto raro. Yo estaba junto a un grupo de jugadoras de volleyball. Para alguna de ellas, era su primer viaje en avión.
Por suerte, me tocó ventana. Por una parte,me habría gustado que las chavalas hubiesen disfrutado de las vistas sin tenerme a mí en medio,pero fue un placer poder disfrutar de las vistas.
La tarea de dormir se hizo difícil... Aunque conseguí hacerlo a ratitos.



9:10 de la mañana. Aterrizamos en Bérgamo.
Nos habían dicho que un voluntario de la CRI (Croce Rossa Italiana) estaría en el aeropuerto para recogernos. Y así fue.
Simone y su madre estaban allí, esperándonos.
Los cuatro (Ade,Simone,la madre de Simone y yo) nos presentamos y fuimos al coche.

Fuimos a la estación de Bérgamo y,como aún teníamos que esperar para coger el tren que nos llevaría a Milán, decidimos desayunar.
A todo esto, charlando con Simone como si le conociéramos de toda la vida =)
Fue gracioso intentar comunicarnos con el camarero... Él no hablaba inglés y nosotras no hablábamos italiano. Teníamos que hacer señas todo el rato jajaja.

Por fin cogimos el tren y salimos hacia Milán. El recorrido no fue muy largo, unos 50 minutos...


Pero el viaje no acababa ahí. Aún teníamos que ir hasta Venecia...
Nuestro próximo tren estaba previsto a las 12:05. No sé si fue eso que llaman destino, o que los trenes en Italia funcionan mal, pero decidimos mirar si el nuestro llegaba a tiempo. Y ¿Sabéis qué? Que no. Llegaba con una hora de retraso... Que al final serían dos.


Así que nos fuimos a comer algo y a disfrutar un poco de la bonita estación central de Milán.




Y,por fin dieron las 13:05...¡Nos íbamos a Venecia!


Tuvimos que coger otro tren que no era el nuestro. Preguntamos si podríamos sentarnos en algún asiento que estuviese libre y la respuesta fue: "Sí, pero si llega la persona a la que se le asignó ese asiento, tendréis que quitaros". Así que, ¿Qué decidimos hacer? Ocupar el hueco destinado a las sillas de ruedas...
Ya sé que,dicho así,parece que somos mala gente, pero nos habríamos quitado en caso de que una persona con discapacidad se hubiese subido al tren.
Ade y yo nos pusimos todo lo cómodas que pudimos (hay que tener en cuenta la falta de espacio) e intentamos dormir.

Una vez en Venecia, Marco y Alessandro (voluntarios de la CRI) serían quienes nos llevarían en coche hasta Jesolo, lugar donde se celebraría el encuentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario