Ha pasado un mes desde que tuvimos que decirte adiós...
Era algo que sabíamos que en cualquier momento podía llegar, pero para lo que no quería ni podía llegar a estar preparada.
[Fueron varias las personas que, en algún momento, nos dijeron: "Esa perra está fatal, ya no oye y apenas ve... ¿Por qué no la lleváis a que la sacrifiquen?"
Pues mire, señora: Porque usted no "sacrificaría" a una persona, por muy jodida que la viera. Pues nosotros a la perra tampoco. Puedes llamarlo crueldad animal, o puedes denominarlo como te dé la real gana.]
Sé que, en el momento que te vi por última vez, no salió ni una lágrima de mis ojos... No es algo de lo que me enorgullezca, pero así fue.
Sé que la llegada de Hiru y de Lagun pudo hacer que te sintieras, en cierto modo, desplazada. Entiéndelo: Ellos tan chiquitines, tan movidos, tan curiosos y llenos de vitalidad...
Pero quiero que sepas que no. Sé que ya es tarde para decírtelo, porque ya no estás aquí, pero no. Has sido una parte de la familia desde el primer minuto en que llegaste, hasta el día en que te fuiste.
Éramos demasiado pequeñas cuando te cogimos en brazos por primera vez: Lorena apenas tenía 4 años, y yo 8. Aún vivíamos en el anterior piso.
Recuerdo aquellas tardes en que cerrábamos todas las puertas del pasillo y mi hermana y yo nos tirábamos la pelota, para que tú corrieras de un lado para otro.
También recuerdo salir a la calle refunfuñando, porque casi siempre me tocaba bajarte por las noches, mientras que Lorena normalmente se libraba.
¿Te acuerdas de los abrigos que te compramos? Yo te llevé a la tienda,para que nos ayudasen a encontrar algunos de tu talla ^_^.
Y, por supuesto, me resulta imposible olvidar aquellas fiestas en las que te escapaste (maldita pirotecnia...) y estuvimos varias horas sin saber de ti. Germán me ayudó a encontrarte. Viniste corriendo rapidísimo hacia nosotros...
Me encantaba que vinieras a dormir con nosotras. Seguro que te llevaste alguna patada involuntaria por las noches, pero siempre volvías al día siguiente.
Me encantaba llegar a la habitación y que estuvieras tumbada en la almohada. O ir al salón y ver que te habías subido a lo alto del respaldo, porque allí daba el sol...
Y también nos resultaba gracioso ver cómo te enfadabas cuando nos "pegábamos"...O cuando te intentaban mover del sitio en el que estabas tumbada.
Lo siento si alguna vez hice algo con lo que sintieras miedo, o que te hiciera sentir mal. Nunca quise que nada malo te ocurriera.
Espero que esos 16 años y medio que pasaste con nosotros merecieran la pena.
Siempre estarás conmigo.
Gracias por tanto.
[17/06/2000 - 30/12/2016]
